Liderar es servir: un voluntariado que deja huella 

Liderar es servir: un voluntariado que deja huella 

Cada semana, más de 100 voluntarios se unen a estudiantes de las escuelas El Valiente, Los Alifonsos y Flora Tolentino en República Dominicana a través de Clubes de Descubrimiento, Clubes de Lectura, Pequeños Líderes, Mini Glee, Voleibol y Baloncesto. A través de estas actividades, y las relaciones que construyen con los voluntarios, los estudiantes fortalecen sus habilidades académicas, personales y socioemocionales.

El voluntariado no es solo una actividad; es presencia, compromiso y constancia. Es la decisión de estar presente para un niño, semana tras semana, guiados por la convicción y el compromiso.

Este espíritu se refleja en Arely, una joven administradora de empresas de Hanes que participa en el programa de voluntariado corporativo de la compañía. Hanes es un socio corporativo de larga data que apoya los programas de Glasswing en República Dominicana.

“Servir a través del voluntariado es el acto de dar algo positivo. Los niños aún están creciendo y puedes ayudarlos a formarse de una manera positiva. Es una oportunidad para conectar con ellos y hacer nuestra parte”, dice. Durante varios años, Arely ha dedicado dos horas semanales a trabajar con los estudiantes de la Escuela Los Alifonsos.

En estas escuelas, voluntarios y docentes han apoyado los programas de Escuelas Comunitarias de Glasswing durante más de tres años consecutivos. Gracias a esta labor, Glasswing ha llegado a más de 32,000 personas, incluyendo estudiantes, docentes y familias, a través de 101 clubes y el apoyo de más de 5,000 voluntarios que participan en actividades continuas e iniciativas comunitarias.

Para Arely, sin embargo, el impacto va mucho más allá de las cifras. Lo más importante es la oportunidad de conectar con la gente y compartir experiencias significativas. Detrás de cada estadística hay historias, nombres y rostros reales: jóvenes que encuentran apoyo y aliento constantes a través del voluntariado.

“Creo que los voluntarios se convierten en líderes. La escuela se convierte en el centro de ese cambio. Aunque el voluntariado tiene sus desafíos, tenemos la suerte de formar parte de algo que marca la diferencia. Es importante que existan organizaciones que fomenten y apoyen esta labor”.

El compromiso con el voluntariado en la República Dominicana sigue creciendo. Al igual que Arely, muchas personas dedican su tiempo, energía y conocimientos con la esperanza de sembrar semillas que generen oportunidades para las generaciones futuras.