Sandra descubre su pasión por el voluntariado a través del Club de Niñas

Published on 16 julio, 2018 by Glasswing International

Sandra tiene 31 años, es madre de tres hijos y vive en Apopa, El Salvador. Abandonó la escuela después de descubrir que estaba embarazada a los 15 años. A pesar de su falta de educación formal, Sandra es ahora mentora del Club de Niñas en C.E. Borja Nathan.

Todo comenzó cuando Freddy, el promotor de salud de la escuela, la alentó a convertirse en mentora. Freddy pensó que Sandra tenía un gran liderazgo y estaba muy comprometida a servir a los demás, por lo que sería perfecta para el papel de mentora. Durante los últimos tres meses, Sandra ha sido voluntaria en el Club de Niñas, guiando a las jóvenes en temas que van desde su cuido personal hasta sus derechos como mujeres.

«Lo más importante es que el club les ayuda a las niñas a romper la idea existente de que solo porque son mujeres valen menos que los hombres», dice con orgullo. Esto ha motivado a Sandra a continuar esta misión vital, ya que puede ver la diferencia que ha hecho en ellas. “Ojala que yo hubiera tenido un modelo a seguir como este cuando estaba creciendo”, añade.

Todos los días, Sandra ve que su papel marca una diferencia positiva en las vidas de las estudiantes del Club de Niñas y ellas también la están ayudando a ella. La formación que ha recibido para convertirse en mentora la ayudaron a superar la muerte de su padre y el trauma emocional posterior. Pero lo que la ayudó a sobrellevar y sanar fue la gente que conoció allí y la comunidad que encontró dentro. Por más dolorosa que fue la pérdida, ha encontrado un sentido y un propósito renovado gracias al apoyo inquebrantable y al personal comprometido del club.

«El club y Glasswing me han dado mucho y, más que nada, me han devuelto el deseo de volver a la escuela», dice Sandra. «Estoy agradecida por la oportunidad de ayudar a impactar vidas», agrega. Además, al preguntarle sobre su continuidad en el club comentó riendo: «¡Por supuesto! Si puedo tener esa oportunidad, ¡le daré todo lo que tengo!»

Sandra no está sola. Hay cerca de 25 niñas en el Club de Niñas que ahora se han sentido inspiradas y quieren marcar la diferencia. Glasswing se ha comprometido a apoyar a las comunidades y construir cimientos estables para el futuro. Su colaboración nos ayudará a proporcionar el apoyo y la esperanza necesaria para la niñez y las comunidades que desean futuros más brillantes.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *