Mauricio encuentra una segunda familia en Glasswing

Published on 16 julio, 2018 by admin

Mauricio creció con sus bisabuelos en la comunidad Las Palmas, San Salvador. Su madre se fue cuando él tenía dos años, solo para regresar ocho años después y luego irse de nuevo. Aunque vivió con su padre y sus bisabuelos a lo largo de su vida, se sintió solo. Una historia de alcoholismo, violencia y negligencia de su padre, pequeños desacuerdos con sus bisabuelos y la ausencia de su madre lo dejaron sintiéndose de esta manera.

En la escuela, había trabajado duro para encontrar su lugar, comprometiéndose a ser presidente de la clase y miembro activo del cuerpo estudiantil de la escuela desde primaria. Pero en el 2012, cuando su madre regresó a su vida, tomó la decisión de nunca volver a hablar con ella. Y pronto, comenzó a sentir que su vida familiar era demasiado pesada para él. Fue difícil para él concentrarse en la escuela y no tenía ganas ni sentía que tenía un lugar donde estudiar en casa. «Simplemente sucedía demasiado», dijo. Fue en este momento que Mauricio comenzó a perder clases, dejó de hacer sus tareas y comenzó a tener frecuentes problemas de salud, todo lo cual contribuyó a un descenso en su rendimiento académico. Mauricio sopesó sus opciones y decidió que quería abandonar la escuela.

 

Fue entonces cuando intervino Lidia, la coordinadora escolar de Glasswing en ese momento. Mauricio la había conocido a través del programa extracurricular de Glasswing que se presentó en su escuela, el Centro Escolar República de Canadá, y le informó sobre su decisión. «Estaba convencido de que quería dejar la escuela. Pero después de hablar con Lidia, ella me animó a quedarme y me motivó a convertirme en una líder estudiantil para el Club de Liderazgo. Lidia me dijo que podía tomar cualquier camino, pero me recomendó quedarme en la escuela. Ella creyó en mí y por esto decidí quedarme».

La primera salida de Mauricio con Glasswing fue un día de voluntariado en el Parque Merliot. Él dice que después de ese día quedó fascinado y continuó involucrándose más y más. Dijo que rara vez había una excursión de Glasswing en la que no participó. Poco después de convertirse en líder estudiantil, se unió al Club de Glee como voluntario, ya que siempre le había apasionado el baile. Su asistencia comenzó a mejorar, al igual que sus calificaciones, y recuperó la motivación.

Mauricio expresó que su participación en el programa lo ayudó a descubrir lo que quería para su vida en el futuro. Se graduó del bachillerato el año pasado y, actualmente, cursa una Licenciatura en Gastronomía en el ITCA (Instituto Tecnológico Centroamericano). A través de las diferentes oportunidades que le presentó Ingrid, la nueva coordinadora escolar de Glasswing, y Lidia, quien sintió que le servía de mentora, Mauricio tuvo la oportunidad de solicitar una beca de la Parroquia San Benito y ahora están patrocinando sus estudios.


Mauricio es el primer miembro de su familia en asistir a la universidad. Actualmente, su madre regresó a su vida y apoya su decisión de seguir una carrera. Ahora tienen una mejor relación. Él atribuye esto a la tutoría que encontró de Lidia y sus compañeros voluntarios. Él dice que lo alentaron a guardar su resentimiento y seguir adelante con su vida.

 

“La escuela y Glasswing fueron como mi segunda familia. La otra familia que vine a encontrar aquí, porque yo, en mi casa, no encontraba para donde agarrar. Aquí encontré otro camino. Si no me hubiera involucrado en esto, yo hubiera dejado de estudiar. Estuviera en otras cosas. Quizás no cosas malas, pero me hiciera falta el estudio a estas alturas.”


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