¿Contribuyendo al cambio social?

Published on 5 diciembre, 2017 by Glasswing

Marie es educadora voluntaria de Glasswing Guatemala y dirigió un Club de Comunicaciones en el Centro Escolar República de Uruguay, una de nuestras Escuelas Comunitarias. Recientemente, escribió sobre su experiencia como voluntaria en su blog personal. Lee su publicación para ver cómo el voluntariado le ha permitido cumplir sus objetivos de vida.

Durante mi adolescencia, soñaba con estar en una escuela; no como maestra de dedicación completa puesto que no tengo la paciencia, pero sí para dar clases de inglés o actividades extracurriculares. Recuerdo que muchas veces hasta soñaba que estaba en la escuela donde hice un proyecto del colegio. No sabía, ni tenía idea de cómo podría hacer algo así si no era maestra, sino bachiller en ciencias y letras.

Todo cambió una vez que pasé en una de las calles de Cuatro Grados Norte y observé que, a lo lejos, había una feria de voluntariado. Pasé escuchando las propuestas de algunos y no me convencían porque acepto que considero que, en muchas de estas agrupaciones, han dejado la visión y misión por convertirse en un grupo social. Luego vi unas fotografías de escuelas que captaron toda mi atención y me detuve a escuchar la propuesta. Era la propuesta de Glasswing…me inscribí en y, desde allí, encontré una forma de hacer lo que tanto anhelé.

Desde entonces, contribuyo al cambio social, en una de las organizaciones no lucrativas como lo es Glasswing International. Ha sido una de las mejores experiencias de la vida, puesto que, al ayudar a los demás, me ayudo a mí misma. Además, cumplo con mi misión de vida: “ser un motor de influencia positiva”.

En Glasswing, este año estuve colaborando como educadora voluntaria en una de las escuelas cercanas a mi residencia: República de Uruguay. Allí tuve la oportunidad de compartir con niños, una vez por semana durante una hora. El objetivo es acercarlos y reforzar las habilidades de comunicación por medio de actividades que los ayudaban a fortalecer su creatividad, imaginación y habilidades verbales.

¡La experiencia fue increíble! Aunque tengo que admitir que fueron pocas veces las que pude cumplir los objetivos, pues el comportamiento de los niños y el impedían que su concentración estuviera enfocada en las actividades que estaban programadas.

Es que es bastante complicado compartir con niños para ayudarles y reforzarlos después de haber estado encapsulados cinco horas en un sistema de educación tradicional que ya no se adapta a los intereses y a la generación actual; sin embargo, a pesar de todo, estos niños se encontraban en una situación privilegiada, puesto que en su escuela tienen acceso al agua potable, las instalaciones están en condiciones adecuadas, gozan de un espacio bastante grande donde pueden recrearse y desarrollarse y las maestras están comprometidas con ellos.

La situación de cada niño era distinta. El comportamiento de cada uno de ellos reflejaba, quizá, las situaciones por las que estaban pasando: inquietud, palabras no apropiadas, insultos discriminatorios y juegos con golpes bruscos. Como educadora voluntaria, lo único que puedo hacer es preguntar por qué se tratan así y preguntarles si les gusta ser tratados de esa forma. Ellos respondieron un no rotundo, luego quedaba en ellos un compromiso de no repetir los mismos hechos.

El objetivo de este voluntariado es ayudarlos en su formación integral para que puedan desenvolverse en un ambiente de “bien”, a pesar de las adversidades. Ellos convierten las situaciones negativas en positivas para poder desenvolverse como líderes, todo esto y más a partir de actividades de su interés y un momento para hacer lo que les gusta después de haber recibido clases.

La experiencia fue muy linda. Hicimos dibujos con acuarelas, crayones, pintura. Se mancharon las playeras hasta recibir regaños, crearon historietas, corrigieron palabras con faltas ortográficas, exploraron el diccionario y descubrieron que tenían muchas faltas ortográficas, hicimos muchísimas cosas juntos que quisiera volver a repetirlas.

Nadie me obligó, nadie me llevó a querer hacer esto, pero lo hago porque le da sentido a mi vida. Si ellos aprendieron cosas nuevas, no puedo asegurarlo; o que sí es que aprendí muchísimo de los niños.  Querer dar más por los demás ¡vale la pena!

Te motivo a buscar experiencias en voluntariados que puedan llevarte a cumplir con tu misión de vida y tus valores

¡Atrévete a dar más por los demás!

 

La pregunta más urgente y persistente en la vida es: ¿Qué estás haciendo por los demás?
– Martín Luther King


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