Conoce a Eneyda

Published on 22 julio, 2019 by admin

Mi nombre es Eneyda, soy voluntaria del Club de Debate. Durante cinco años, también fui beneficiaria del mismo club. Vivo en San Salvador y estudio ciencias jurídicas en una de las mejores universidades del país. Para mí, pensar en los clubes es pensar en un nuevo comienzo de mi vida. No sé cómo hubiera sido mi vida si no hubiera estado ahí, en el momento justo.

Cuando tenía 13 años, tuve problemas con el alcohol. Antes estudiaba en Ilobasco porque vivía con mi abuela. Iba a la escuela en la mañana y, en la tarde, me iba a tomar con mis amigos. Cada día las fiestas se excedían más y más, hasta que no pude controlarme. Dejé de rendir en mis notas y puse en riesgo mi vida. A consecuencia de esto, sufrí amenazas y me tuve que regresar a San Salvador. Dejar el alcohol ha sido una de las tareas más difíciles, pues durante un año tomaba pura agua ardiente todos los días.

Regresé a San Salvador cuando estaba en octavo grado y entré a estudiar al centro escolar del área. Fue un nuevo comienzo para mí. Durante mis primeros meses en la escuela, todo se ponía igual o más difícil. Pero fue ahí donde me contaron de los clubes y entré al Club de Debate. Empecé a mejorar mis notas, pasé de 5 a 9 y, aunque era algo positivo, hizo que sufriera mucho bullying. Me empezaron a ver como “la nerd”. Una vez, me orinaron el estuche, me metieron una escoba en la mochila y sufría bastante. En todos esos momentos, el Club de Debate estuvo ahí, para apoyarme.

Debate ha representado mi vida entera. Es el cambio de la Eneyda que era antes y la Eneyda que hoy soy, representó esa nueva oportunidad de transformar mi vida. Recuerdo que venía tan lastimada y mucho tiempo pasé centrada en ese dolor. Sin embargo, el club me enseñó a superarme, a defenderme, a ver que las cosas tienen un color diferente. Me dio las herramientas que necesitaba para seguir adelante.

Salí graduada con honores, quedé como campeona en muchos Torneos de Debate. Hoy llevo tres años como voluntaria porque quiero inspirar a los niños de mi comunidad. Quiero que tengan la misma oportunidad que yo tuve, esa esperanza y cambio que yo necesitaba. Quiero que, en cada sesión, ellos sepan que los clubes llegan para marcar tu vida porque, así como a mí, sé que a muchos les están cambiado la vida completamente.


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