Conoce a Antulia

Publicado el 29 septiembre, 2021 by Glasswing International

Mi nombre es Antulia, tengo 29 años y vivo en Quiché, Guatemala. El año pasado tuve una bebé, una nena preciosa y, aunque mi amor por ella es lo más grande, mi camino no ha sido fácil por ser madre soltera. Vivo en una comunidad muy machista. Cuando decidí estudiar en la universidad, recibí muchas críticas. Recuerdo que me decían “una mujer nunca ha llegado tan lejos por estudiar, su lugar es en la casa”. Llegamos a un punto de sufrir bullying porque quería seguir estudiando, pero me aferré a eso. 

Luego, quedé embarazada de Andrea. Además de luchar contra el machismo, hoy se presenta otro reto. El papá de mi hija me dijo que abortara, porque él no se iba a hacer cargo. Escondí mi embarazo durante siete meses. Un día, ya no aguanté y le dije a mi mamá. Recibí su apoyo, pero también fui juzgada por muchos. Todos me decían que nunca saldría adelante siendo madre soltera, que sería imposible continuar con mis estudios. Yo me sentía desolada y abandonada, incluso pensé en quitarme la vida y ya tenía todo planificado. 

Para ese momento, yo ya estaba participando en el programa Raíces Chapinas. Recuerdo que el día que había decidido quitarme la vida, me llamó Brenda, la coordinadora del programa, y me asignó una tarea. Fue una esperanza para mí y decidí seguir luchando. A los días, me recomendaron irme de manera irregular hacia Estados Unidos, me aseguraban que era la única opción que teníamos para dejar de sufrir los comentarios de la comunidad y que, además, mi hija iba a tener mejores oportunidades.

Parte de mi trabajo en Raíces Chapinas es, precisamente, hablar de los riesgos de migrar irregularmente. Yo doy charlas y sensibilizó a los jóvenes de todo lo que les puede pasar y no podía creer que, en ese momento, estaba evaluando pasar por ese riesgo con mi hija en mi vientre. Tuve que volver a armarme de valor y decir que no, que no me iba a ir. Después de haber aprendido sobre los riesgos de la migración irregular, para mi la opción que me dieron de huir era inconcebible.

A las semanas de haber dicho sobre mi embarazo, nació Andrea. Fue un parto prematuro, pero ha sido lo mejor que me ha pasado. En el programa y con toda esta situación, aprendí a ser fuerte. Hoy disfruto cada etapa de mi hija y, aunque no es fácil, sé que no es imposible. Sé que, como mujer, debo admirarme, sé lo que mucho que valgo y esa es una de las enseñanzas más grandes que he obtenido.